Los conocidos como “los 33 mineros de Atacama” intentaron
rehacer sus vidas después del rescate, aunque desvelaron un año después del
suceso que seguían viviendo en condiciones de vida muy bajas. Sólo 14 mineros,
los más mayores consiguieron una pensión vitalicia que les dejaba jubilarse,
exactamente 540 dólares mensuales. Los demás tuvieron que rehacer su vida y
encontrar otro empleo. 7 de ellos se encontraban en baja, con trastornos menos
graves de los que en principio temían los psicólogos que atendían a los
mineros.
Los mineros que intentaron encontrar trabajo no querían
volver a la mina. El minero, Víctor Segovia se encontraba un año después
trabajando como chófer, durante los 70 días recluso en la mina escribió un
diario contando sus vivencias. Dario Segovia, que empezó en la mina con 8 años
ahora se encuentra trabajando de la venta ambulante. Mario Sepúlveda, otro
minero conocido como “Súper Mario” por su carácter energético se encarga de dar
charlas de motivación.
En diciembre de 2010 los mineros cedieron sus historias para
la creación de libros y películas, entre ellos el escritor del diario, Víctor
Segovia. Vender su experiencia tampoco consiguió el objetivo de tener una
economía estable. Otro minero, Omar Raigada no consiguió tener una estabilidad
laboral, según dijo en una entrevista hace dos años en el diario “El Heraldo”: “Los
empresarios tienen miedo de que denunciemos las malas condiciones de seguridad
de sus minas”
Después de 5 años del rescate tres mineros hablan del suceso para la CNN:
Después de 5 años del rescate tres mineros hablan del suceso para la CNN:
